Historia

Enrique Lule de la Garza, originario de Querétaro, comenzó su trayectoria laboral como un empleado común. Sin embargo, su ambición de riqueza y éxito lo llevaron a abandonar la estabilidad de un trabajo convencional para adentrarse en el mundo de las inversiones. Inspirado por figuras como el “Lobo de Wall Street”, Enrique fundó su propia financiera, L y L, desde donde empezó a construir un esquema fraudulento que, con el tiempo, alcanzaría dimensiones millonarias.

Aprovechando su carisma y su capacidad de persuasión, Enrique convenció a sus primeras víctimas, principalmente personas de su círculo cercano, de invertir bajo la promesa de un rendimiento del 3% mensual. Su aparente éxito inicial le permitió expandir su alcance, acumulando más inversionistas y sumas cada vez mayores. Con el dinero obtenido, Enrique se mudó al exclusivo fraccionamiento El Campanario, reforzando la imagen de éxito con la que atraía a nuevos clientes, entre ellos empresarios y profesionistas de alto perfil.

Sin embargo, como en todo esquema Ponzi, la estructura de Enrique dependía de un flujo constante de nuevos inversionistas para pagar a los anteriores. Cuando la captación de fondos se desaceleró, comenzaron los problemas. Buscando tiempo para sostener su fachada, recurrió a créditos adicionales para “apagar fuegos”, pero la deuda solo se acumuló. Finalmente, en 2024, las denuncias en su contra se multiplicaron y las autoridades tomaron acción.

Enrique fue arrestado en Nuevo León, pero no permaneció mucho tiempo en prisión. Pagó una cantidad considerable para obtener su libertad, lo que sugiere que no solo no perdió todo lo que robó, sino que aún conserva una parte significativa de los aproximadamente 190 millones de pesos que se estima defraudó.

Tras su liberación, Enrique se ha refugiado en casa de sus padres, sin salir a ningún lado y manteniéndose en la sombra. Mientras tanto, sus víctimas siguen esperando justicia, muchas de ellas con patrimonios devastados por la estafa.

La historia de Enrique Lule de la Garza no ha terminado. Lo que comenzó como una ambición desmedida lo llevó a construir un imperio de mentiras, y aunque por ahora ha logrado evitar una condena definitiva, su nombre se ha convertido en sinónimo de fraude y traición. La pregunta que queda en el aire es: ¿por cuánto tiempo más podrá seguir huyendo?

“no hay tema, todo esta dos a uno”

Enrique Lule

…o algo como:

No hay tema carnal, mi financiera tiene mas de 8 años trabajando y es solida, te puedo garantizar un rendimiento del 5% mensual

Enrique Lule